La fabricación de aparatos eléctricos y electrónicos (AEE) como los teléfonos celulares por Ej son es uno de los sectores industriales que registra mayor crecimiento en la UE. En la actualidad cada vez se reemplazan estos aparatos por otros nuevos.
Los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos a los que es aplicable este real decreto se clasifican en las siguientes categorías:
· Grandes electrodomésticos (Frigoríficos, congeladores, estufas, etc.)
· Equipos de informática y telecomunicaciones
· Pequeños electrodomésticos
· Aparatos electrónicos de consumo (Televisores, videocámaras, videos, etc.)
· Aparatos de alumbrado
· Herramientas eléctricas o electrónicas
· Juguetes o equipos deportivos y de tiempo libre
· Aparatos médicos (excepto todos los productos implantados e infectados)
LOS CELULARES:
La mitad de cualquier teléfono celular está hecha de plástico. El resto se reparte entre cobre, vidrio, litio, hierro, carbono y un sin fin de metales como oro plata y paladio.
Entre 1997 y 2007 se generaron 2.000 toneladas de residuos de teléfonos celulares (15 millones de equipos). Para el 2013 se generarán entre 11 mil y 18 mil toneladas.
BASURA ELECTRONICA:
Indiscutiblemente el avance de la tecnología generó innumerables cambios en la vida cotidiana. El notable incremento de los estándares de confortabilidad y de las expectativas de vida, la simplificación de los procesos de producción así como de las tareas diarias, y, respecto de las comunicaciones, el hecho de que se han visto mayormente liberadas de los obstáculos de tiempo y espacio. La basura electrónica vertida a cielo abierto es altamente contaminante; los metales, componentes de los aparatos electrónicos, tienen una gran capacidad de persistir en el medio ambiente.
La renovación de aparatos electrónicos se convirtió en una realidad frecuente en el mundo y, también, en nuestro país. La chatarra electrónica es un tipo de residuo que contiene metales pesados y tóxicos. El problema surge al arrojarla a basurales clandestinos, rellenos sanitarios o incineradores, lo que genera que sus componentes dañinos emerjan y contaminen el ambiente.
En Argentina según datos proporcionados por Gustavo Fernández Protomastro, director de la consultora Escrap, se estima que la generación de residuos electrónicos es de 2,5 kg/habitante/año. Considerando que una población de 40 millones de argentinos usan unas 100.000 toneladas por año, de las cuales, un 35 % proviene de Informática y Telecomunicaciones (IT), un 30 % de grandes electrodomésticos (heladeras, lavarropas, aire acondicionados) y el resto de TV, audio, video, pequeños electrodomésticos, juegos, electrónica médica y herramientas varias. Lo más alarmante es que gran parte de esos RAEE, “más del 50 %, quedan acopiados en Services, hogares, oficinas o industrias. Más del 30 % son desechados con la basura o a través de mercados informales de chatarreros. Y sólo menos del 5 % del total es gestionado por Operadores habilitados por la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación”,
COMPUESTOS PELIGROSOS DE LA RAEE:
La basura electrónica contiene químicos y sustancias delicadas junto con metales tóxicos potencialmente perjudiciales para el medio ambiente y el ser humano, es importante destacar que durante la vida útil de los equipos eléctricos y electrónicos, sus materiales dañinos no representan una amenaza, al estar contenidos dentro de circuitos, placas, cables, etc.
Nosotros nos podemos preguntar ¿Qué hacer con los RAEE?, entonces esta pregunta se responde de la siguiente manera:
La basura ordinaria de por sí ya genera inconvenientes a la hora de juntarla, separarla y desecharla. Por ejemplo, en nuestra rutina doméstica, en el caso de los RAEE, la incertidumbre y molestia se duplica; sin saber cómo manejarlos en la mayoría de los casos. En general, los equipos son almacenados en casas y oficinas,-juntando polvo en bauleras, depósitos, armarios, etc.-, traspasados de mano en mano, abandonados en servicios técnicos o acumulados en el cordón de la calle a la espera del recolector de basura. Todas estas actividades son efectuadas por la mayor parte de los argentinos, que suelen desconocer que con su accionar impiden la reutilización, aprovechamiento y readaptación de los aparatos. Pero, más relevante, ignoran el trabajo social, educativo y laboral que puede reportar el rehusó y reciclado de los RAEE.
http://www.goear.com/listen/6a758a2/tp-cuatrimestral-de-tics-los-residuos-electronicos-juan-pablo-blanco-antonela-guzman-y-matias-rodriguez
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