Pareciera que la gente no se da cuenta de que estamos contaminando el planeta Tierra. Este es el planeta que nos brinda todo lo que necesitamos, y nosotros, día a día, lo estamos destruyendo, poco a poco, haciendo que se vuelva inhabitable, por eso es que necesitamos tomar conciencia realmente y actuar para que esto no se lleve a cabo.
Vivimos en un tiempo en el que la gente vive comprando Aparatos Eléctricos y Electrónicos (AEE), que son los aparatos que para funcionar debidamente necesitan corriente eléctrica o campos electromagnéticos, y los aparatos necesarios para generar y transmitir tales corrientes y campos. Estos aparatos están compuestos por sustancias químicas tóxicas y metales pesados, por ejemplo, plomo, mercurio, berilio y cadmio.
Cuando los aparatos son desechados, se convierten en Residuos de Aparatos Eléctricos o Electrónicos (RAEE). Estos no deberían ser desechados de una forma en la que contaminen el ambiente, pero, generalmente, terminan en rellenos sanitarios, basurales a cielo abierto o son incinerados, donde sus componentes químicos tóxicos se filtran al suelo o son liberados a la atmósfera.
Una de las formas para evitar ese destino de los desechos es reciclándolos. El reciclaje de los aparatos puede ayudar al ambiente de dos formas: disminuyendo la contaminación y evitando la extracción de nuevas materias primas para poder fabricar más aparatos. Una de las ventajas de los metales que se utilizan en la fabricación de los aparatos es que pueden ser fundidos infinitas veces y vueltos a usar en los procesos industriales.
Los que deberían ser los responsables del reciclaje de los residuos son los mismos fabricantes. Ya en muchos países hay (y en otros, se quieren aprobar) leyes que hacen responsables a las empresas fabricantes de los residuos de sus aparatos. Por eso es que necesitamos tomar conciencia, para que las leyes sean aprobadas, para que los fabricantes se hagan cargo y evitemos la contaminación del planeta.
Tomás Medina

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